EJERCICIOS DE BIOENERGÉTICA PARA LIBERACIÓN EMOCIONAL DE LA IRA
 
La Bioenergética propone entender la personalidad humana en función del cuerpo y sus procesos energéticos. La producción de energía a través de la respiración, el metabolismo y la descarga de la energía en el movimiento son las funciones básicas de la vida. Por lo tanto la cantidad de energía de que dispongamos y el modo en que la utilicemos determinará nuestra respuesta a las diferentes situaciones de la vida.

Desde el punto de vista de la bioenergética la vida emocional del individuo está relacionada con la movilidad y adaptación general de su cuerpo, lo que a su vez representa el grado de expansión y confort de la persona. Las anomalías o trastornos de la expansión en el ser humano constituyen obstáculos o bloqueos, los cuales se manifiestan en las áreas en que se reduce la movilidad corporal y/o los sitios en que el cuerpo muestra algún tipo de desequilibrio, desbalance, alguna debilidad o postura especial, que es indicadora del bloqueo mental representado en el cuerpo de la persona. La bioenergética propone entonces liberar y sanar nuestras emociones a través del movimiento corporal y de sus diferentes posiciones.

Los siguientes ejercicios fueron tomados del libro Ejercicios de Bioenergética, Alexander Lowen y Leslie Lowen

 
EJERCICIO Nº 1: PATALEO

Haz el pataleo fácil al principio, y luego incrementa gradualmente la fuerza y la velocidad de tus movimientos. Finalmente, agarrado a los lados del edredón o estera, patalea con toda tu fuerza y lo más rápido que puedas. Esta acción del pataleo es como el restallar de un látigo. Si estás coordinado, tu cabeza irá arriba y abajo con cada patada. Si tienes miedo de soltar tu cabeza, tus movimientos serán mecánicos.

· ¿Te detuviste bruscamente, o dejaste que los movimientos fuesen desapareciendo? Parar bruscamente es como echar los frenos, e indica el temor a permitir que el movimiento continúe hasta su conclusión natural.

· ¿Se doblaron tus rodillas, de modo que golpeabas solo sobre los talones? Ese tipo de movimiento resulta de un exceso de tensión en los músculos de la corva.



EJERCICIO Nº 2: EXPRESANDO IRA


Una persona debería ser lo bastante libre para poder expresar físicamente su ira cuando sea apropiado. De pie frente a la cama. Es mejor si la cama tiene un colchón de goma espuma, de modo que no te dañes ni a ti ni a tu cama. Este es un ejercicio indispensable si sufres de tensiones en la franja de los hombros, pues estas tensiones se relacionan mayormente con inhibiciones en el uso de los brazos para golpear. Hay distintas variaciones del ejercicio. De pie con ambos pies separados unos 45 cm y las rodillas dobladas ligeramente, haz dos puños y elévalos por encima de la cabeza, eleva los codos y échalos lo más hacia atrás que puedas, ahora golpea fuertemente la cama con ambos puños, pero de un modo relajado, sin forzar el movimiento.

Di cualquiera de las palabras que expresen un sentimiento de ira. Puedes utilizar palabras tales como: ¡No!, ¡No quiero!, ¡Déjame solo!, o ¡Te odio!

· ¿Puedes sentir que tus golpes son efectivos, o los sientes impotentes?

· ¿Puedes sentir alguna emoción con el ejercicio? No es necesario tener un sentimiento fuerte para que este ejercicio cobre sentido.

· ¿Te atemoriza tu propio potencial para la violencia? En tal caso, un uso repetido del ejercicio reducirá tu ansiedad y te dará un mayor control sobre tu ira.





EJERCICIO Nº 3: UTILIZANDO UNA RAQUETA PARA EXPRESAR LA IRA


El mismo ejercicio se puede hacer utilizando una raqueta de tenis en vez de los puños. La raqueta añade una sensación de poder, y ayuda a superar un sentido de impotencia.

Eleva la raqueta por encima de la cabeza, y da golpes repetidos con la superficie plana de la raqueta contra la cama. Pronuncia palabras que expresen cuales quiera sentimiento que tengas. Recuerda, no estás dañando a nadie con este ejercicio.

· ¿Te proporcionaron tus golpes un sentimiento de satisfacción?

· ¿Te asustó el sonido del golpe? ¿Te pareció demasiado violento? ¿Tuviste miedo de que pudieras querer matar a alguien? Si puedes aceptar y expresar este sentimiento (“Te mataré”) mientras golpeas la cama, descargarás algo de tu rabia asesina y obtendrás control sobre el sentimiento. Habrá menos probabilidades, pues, de que descargues esa rabia en una situación de la vida real.





EJERCICIO Nº 4: AGRESIÓN


Un buen ejercicio para la agresión es el de retorcer una toalla. Toma una toalla de tamaño medio y enróllala. Luego retuércela lo más fuertemente que puedas con ambas manos.

Conforme retuerces la toalla, di “dámelo”. Sigue retorciendo la toalla diciendo: “dámelo”

¿Llegaste al punto en que sentiste que podías obtener lo que necesitabas?

· ¿Aflojaste tu agarre tras cada demanda, o fuiste capaz de mantenerlo?

· ¿Tienes la impresión de que puedes obtener lo que quieres? ¿Acaso no sería agradable tener esa sensación?




EJERCICIO Nº 5: PATEANDO DESDE LA CADERA

 
Coloca una manta enrollada bajo la región lumbar, y yace tumbado alzando las rodillas al pecho. Agarrando la manta con las manos, patea fuertemente hacia delante con el talón izquierdo. Lleva la rodilla del mismo lado hacia detrás y patea con el talón derecho. Repite una serie de veces, alternando cada pierna. La patada debería ser hacia delante en línea con el cuerpo, no hacia arriba.

· ¿Vino el movimiento de la cadera en vez de la rodilla? Para conseguir el necesario movimiento de la cadera, lleva tu rodilla hacia atrás hasta el pecho.





EJERCICIO Nº 6: GOLPEANDO CON LOS BRAZOS

 
Túmbate sobre el colchón con las rodillas dobladas y los pies planos. Haz dos puños con las manos y elévalos por encima de la cabeza. Golpea con ambos puños hacia abajo a lo largo del cuerpo, y di “ no” o “no quiero” a cada golpe.

Repite la maniobra una serie de veces.

· ¿Parecían efectivos los golpes? ¿Fue convincente tu “no” o tu “no quiero”?

· ¿Sentiste que tenías derecho a decir “no”?



EJERCICIO Nº 7: UN BERRINCHE

Este ejercicio no debería hacerse solo, ya que ayuda a que una persona se abandone. Es poderoso tanto emocional como físicamente. No es peligroso pero puede llevar al aturdimiento si te hayas tensamente controlado.

Yace sobre el colchón de la cama o sobre una estera en el suelo. Dobla las rodillas de modo que los pies queden planos. Comienza por golpear cada pie sobre el colchón alternativamente, con las rodillas dobladas.

Lleva las rodillas bien hacia atrás sobre el cuerpo, y conforme lo haces aporrea con los puños alternativamente sobre el colchón. Ahora estás utilizando tus brazos y tus piernas.


Repite el procedimiento de arriba, y deja que tu cabeza gire hacia izquierda y derecha con el movimiento del cuerpo.

En voz alta y sostenida grita o chilla “no quiero” mientras haces el ejercicio.


La clave de este ejercicio es la coordinación entre los movimientos de piernas, brazos y cabeza. Cuando el ejercicio es ejecutado adecuadamente, el cuerpo se mueve como una unidad. La pierna izquierda y el brazo izquierdo se mueven juntos; esto es, ambos golpean el colchón al mismo tiempo. La cabeza se gira hacia el lado del golpe, no alejándose de él. Si el brazo izquierdo es movido al tiempo que la pierna derecha, es como si la persona tuviese propósitos encontrados. Hecho correctamente, el cuerpo se mueve como una peonza. Es bello de observar. Extrañamente, no sentirás ningún aturdimiento en esta situación si haces el ejercicio adecuadamente. El aturdimiento aparece cuando no sigues plena y libremente el movimiento; existe un inconsciente contenerse contra la expresión.