AMISTAD ENTRE MUJERES
Círculos de mujeres tejedoras de redes
“Pero de hecho siempre fuimos así sin raíces, desmembradas:
sabiendo que esta es la diferencia. El nacimiento nos despojó de
nuestro derecho natural, nos arrancó de una mujer, de las mujeres,
de nosotras mismas, tan pronto y desde entonces, y todo el coro zumbando
en nuestros oídos como mosquitos no nos dijo nada, nada sobre nuestros
orígenes, nada de lo que necesitábamos saber, nada que pudiera
hacernos recordar… Con nostalgia de mi misma de ella…”


Adriene Rich
“Transcendental Etude” 

La amistad entre mujeres se asemeja a un círculo, donde todas estamos a la misma distancia, donde todas “nos vemos” y nos reconocemos unas a otras, donde compartimos desde la igualdad.

Cuando las mujeres se unen y se comprometen mutuamente a formar parte de un círculo de amigas, están creando un crisol de transformación para sí mismas y un vehículo que propicia el cambio colectivo.

Sin embargo para que esto ocurra no basta con ser del género femenino, dado que muchas mujeres no confían en otras al verlas como rivales ante los hombres, porque piensan que es una competencia que les quita oportunidades, o bien porque piensan que el género femenino es inferior.

Pero como contrapeso, entre las mujeres el arquetipo de la hermana, la madre y la anciana es lo que le facilita identificarse a la una con la otra, más allá de los límites racionales y religiosos, es esa capacidad de sentir una vinculación afectiva o emocional lo que a las mujeres les permite reconocerse una a otra y generar empatía y solidaridad y de hecho poder establecer una amistad.

El poder invisible de los círculos de amigas sobre las mujeres que los componen es extraordinario puesto que permite la autoestima, el éxito y el desarrollo del talento, que tiene que ver con el hecho de que nos hayan escuchado y valorado, amado por lo que somos, animado y apoyado para que llevemos a cabo aquello que nos creíamos incapaces de hacer, puesto que cuando existe un apoyo práctico, o psicológico que pueda provocar un cambio significativo, es mucho más probable que ese cambio suceda; el hecho de que otras mujeres crean en nosotras, o tengan el mismo punto de vista, o bien sean modelos de conducta, tiene una influencia invisible y poderosa. Nuestra red de amigas nos aporta la fuerza para resistir ante la colectividad, la fuerza para seguir adelante a pesar del sentido del ridículo, o de los oponentes que manifiestan que no sabemos lo que estamos hablando.

El llevar una amistad duradera y profunda con otra mujer o el pertenecer a un círculo de amigas nos permite la conformación de una red, siendo ésta la que congrega, contiene, recoge, recuerda y soporta para facilitarnos el tejer de nuestra cotidianidad, para componer y recomponer, crear y recrear, pensar y repensar; puesto que tejer es unir diferentes hilos de muchos y distintos colores, de diferentes gruesos y contenido, es mezclar, unir unos con otros haciendo formas armoniosas, es transformación en acción.

El mismo acto de tejer ha unido a las mujeres que desde tiempos inmemoriales se reunían para trabajar pero sobretodo acompañarse y contarse en intimidad sus aciertos y desaciertos y recibir los consejos y tan deseado apoyo, o cuando alrededor de una hoguera se contaban los secretos de la maternidad, los ritos de pasar de la niñez a la adolescencia “el hacerse mujer”, los secretos de la sanación o cuando celebraban la recolección de las cosechas y mediante danza y cantos celebraban la vida de la cual eran ellas las portadoras, o cuando los hombres partían a la guerra solidariamente unas cuidaban de otras y de los hijos de todas; tejiendo lazos de hermandad.

Tal vez la mayor diferencia entre la amistad entre hombres y mujeres es que las mujeres se reúnen para hablar y los hombres para hacer; y tal vez el fundamento de esto se encuentra en que las mujeres reaccionan ante el estrés de una manera distinta a la de los hombres. Los hombres reaccionan ante el estrés con una fisiología adaptada al lema “huye o lucha”: la adrenalina, favorecida por la testosterona, aumenta. Las mujeres presentan una reacción fisiológica que sigue las pautas de “ocúpate y confraterniza”: la oxitocina. Las mujeres mantienen alianzas mutuas y eliminan el estrés por medio de la conversación, lo cual nos da ventajas a la hora de mantener conversaciones pacíficas. Es importante destacar que los conflictos entre machos alfa versan sobre la supremacía, por consiguiente de lo que se trata es de “ganar”; se considera una debilidad, el hecho de alcanzar una solución de compromiso. La derrota es una humillación en la cual el perdedor se consuela planificando las represalias y el odio hacia el contrincante, mientras que para la mujer el conversar y llegar a un acuerdo, el expresar y reunirse con otras mujeres permite más liberación de oxitocina, mayor bienestar y por lo tanto más salud. Esto explica porque las mujeres en situación de estrés acuden a sus amigas y como en un circuito de sanación entre más amigas y relaciones comparten las mujeres, más posibilidades de disfrutar la vida se les ofrece y por lo tanto menor es la incidencia de la enfermedad en ellas.

 

A continuación revisemos la manera de pensar, y por lo tanto de interactuar de los hombres y las mujeres: 

HOMBRE

MUJER

Tener   

Ser

Evidente

Misterioso

Penetrante        

Receptivo

Parte

Todo

Pensar – hacer

Sentir

Causal 

Simbólico

Competencia    

Rivalidad- aniquilamiento

Entendemos también que en la mujer la competencia ataca al “ser”, es decir destruye y aniquila “al otro”

Para lograr una amistad profunda y duradera, es decir, para crear círculos de mujeres tejedoras de red es importante destacar los siguientes aspectos en cada una de nosotras:

·  Aceptar plenamente mi yo de mujer: Nuestro cuerpo y forma, nuestros ciclos, nuestra manera de pensar y todo lo que conforma la feminidad como tal.

· Aceptación plena y consciente de nuestras capacidades, talentos y potencialidades (Autoestima).

·  Aceptación de nuestro ser libre e independiente.

· Aceptación del valor de ser mujer, validando nuestras diferencias, aceptando nuestra intuición tanto como el pensamiento lógico.

·  Aceptación plena “del otro”.

·  Aceptar el firme y consciente compromiso de no criticar a otra mujer en ausencia de ella o frente a grupos de hombres.

·  Aceptar y reconocer la comunicación asertiva como la esencia sanadora del círculo de amigas

·  Aceptar y reconocer con sabiduría nuestro lugar en el círculo de tejedoras de redes, en el círculo de la amistad, libre de toda importancia personal ayudando a otras mujeres a romper el techo de cristal de sus propias limitaciones y dolor – “sanar una es sanarnos todas” por nuestras hijas, nuestras hermanas, nuestra madre, nuestras amigas.

Algunas sugerencias para lograr tener una red de amigas:

1. No envidiarás: No codiciarás los logros de nuestras amigas (hombres, trabajo, carros, hijos, etc.), conociendo que el antídoto para “no envidiar” es nuestra propia autoestima el creer en nosotras merecedoras, lo que implica “saber” que cada una de nosotras tiene plena capacidad de lograr lo mismo o más.

2.  No rivalizarás porque la competencia en las mujeres ataca al ser.

3.  No atacarás la autoestima de otras mujeres

4.  No matarás la dicha de otra mujer con comentarios mordaces.

5.  No criticarás ni menospreciarás lo femenino

6.  No someterás, ni serás sometido

7. No excluirás: Comprender que la diferencia enriquece y es una fuente inagotable de crecimiento.

8.  No odiarás: Establecemos alianzas entre nosotras y con el otro género desde el respeto y aceptación de las diferencias.

9. Si, a reír juntas porque las carcajadas que se manifiestan entre mujeres que se encuentran reunidas, es algo que en general ocurre en ausencia de los hombres y normalmente suelen surgir en medio de una charla sincera y veraz, nos reímos y aceptamos nuestro pasado ya sea triunfante o vergonzoso, porque la risa es sanadora, porque las endorfinas fluyen y con ellas la liberación.

10. Si, a quitarnos las caretas y a ser auténticas porque estamos con seres humanos de sensibilidad parecida, estamos entre iguales: sin embargo esta sensación de hallarse entre iguales semejantes, no es un sentimiento universal que se de entre mujeres, este dependerá de si compartimos la noción arquetípica de solidaridad entre mujeres, la risa y el mostrarnos tal cual somos, es la expresión del triunfo del espíritu y del alma sobre aquello que nos podría haber destruido o convertido en unos seres infelices; es decir, independientemente de  la edad o el aspecto que tengamos, seguimos aquí y nos reímos juntas en libertad y celebración a la vida

11. Si, a reconocer los buenos momentos que nos ofrece la vida, la gratitud de contar con mujeres y su red de apoyo; porque la gratitud es algo que endulza la vida.

12. Si, a la naturaleza tejedora de lo femenino que nos capacita para apreciar y experimentar la naturaleza holística del mundo que complementa la perspectiva inconexa masculina.

Bienvenidas entonces a los círculos de mujeres tejedoras de redes, Bienvenidas a la amistad entre mujeres.

 

 

Artículo Publicado                                                                                    Martha Patricia Moreno
Revista salud y mujer, Noviembre de 2010                                                  Psicóloga Holística