MEMORIA CELULAR

Muchas personas sienten curiosidad por comprender que es la memoria en las células, y de hecho no hay una sola definición generalizada al respecto, sin embargo este conocimiento, forma parte de sistemas de sanación muy antiguos; hoy deseo compartir con ustedes lo que yo comprendo por memoria en las células y a las conclusiones que he llegado a través de la interacción con mis consultantes.

 

En términos generales podríamos decir que memoria en las células es el termino que usamos para definir una serie  de síntomas físicos que reflejan y comunican a nuestra consciencia las dolencias del alma que han sido ignoradas, es un llamado de atención y una manifestación de nuestro cuerpo emocional herido, a través del cuerpo físico, para hacerse más visible, notorio y real ante nuestros ojos. También podríamos entender la memoria en las células como  lenguaje emocional simbólico reflejo; que como todo lenguaje sirve para comunicar y expresar; la intensidad de esta comunicación variará de acuerdo a la atención o validación que le demos a lo que se nos está  expresando.

 

Normalmente, lo que no palpamos o vemos reflejado en nuestro cuerpo físico, es ignorado por nosotros y casi nunca recordado o validado con la importancia que tiene. Cuando sufrimos una agresión física o nos golpeamos vemos la consecuencia directa: el morado o la herida, cuando nos cortamos sangramos y vemos la cicatriz posteriormente; normalmente expresamos el dolor, lo validamos buscamos ayuda, si es necesario (vamos al médico, recibimos cuidados, etc.) y reconocemos la situación ante nosotros y los demás; pero cuando la herida es emocional y no logramos verla o palparla, no vemos el recorderis en nuestra piel y en muchas ocasiones la ignoramos sin permitirle  recibir el cuidado que merece; sin embargo la herida y la posterior cicatriz existe y a veces estas pueden ser  más  dolorosas o Peligrosa, para nosotros que las sufrida a nivel físico.  

 

Todo esto, para comprender que memoria en las células es un conjunto de archivos almacenados en varias capas y partes de nuestro organismo y partiendo de la visión del ser como un todo integrado y holístico, donde cada célula, cada órgano tiene memoria propia y transgeneracional, entonces entendemos que no solo en el cerebro  está ubicada la capacidad de memorizar y recordar, sino que  todo nuestro cuerpo recuerda. En este orden de ideas las memorias pueden ser presentes o pasadas, comprendiendo las presentes como las adquiridas durante el desarrollo de nuestra existencia y las pasadas como las arquetípicas y las heredadas, las que compartimos con nuestra cultura, con toda la humanidad y las que vienen de nuestros ancestros.

 

Entonces, todo nuestro cuerpo memoriza, recuerda nuestros dolores emocionales, las agresiones de otros hacia nosotros y las de nosotros hacia nosotros mismos, los traumas o congelamientos, los miedos y en general todas las agresiones morales o psicológicas “mas duras”, creando una especie de cicatriz invisible (porque no la sabemos ver  o reconocer, o porque preferimos no verla). Estas agresiones duras y su carga energética consiguen atravesar nuestras barreras defensivas para ir a alojarse en el órgano o sistema “débil” es decir, lo que nuestro sistema defensivo y organismo en general, no puede manejar por sobrecarga o saturación, lo desvía hacia el sitio que menos barreras o defensas ofrece en el momento, lo que permite a su vez, minimizar el esfuerzo o gasto energético,  que ya ha sido considerable, para el manejo del dolor sufrido y para la consecución de estabilidad relativa nuevamente.

 

El órgano débil puede ser diferente en los  individuo de una misma sociedad, pero compartido por los integrantes de una misma familia. El órgano o sistema débil  obedece a la historia de vida, a los hábitos particulares de cada individuo, y a la genética (“llevamos en nosotros la historia de nuestros antepasados”) El órgano débil frecuentemente guarda la memoria del dolor sentido y reacciona listo para materializar el dolor ante un nuevo estrés emocional, que recuerde o asemeje la situación inicial o primigenia. El órgano débil generalmente contiene al cuerpo del dolor.

 

Pongamos un ejemplo, para aclarar lo antes expuesto: si en nuestra niñez sentimos escases, miedo a no tener suficiente, fomentado por lo que oímos de nuestros padres, basado en su sistema de creencias y en sus propios miedos, si además los vimos discutir fuertemente por la falta de  dinero, agredirse física y moralmente, y de hecho decir que quiebran la unidad familiar a través del divorcio y somos niño muy pequeños e indefensos, digamos de 3 años y medio, y nuestra supervivencia y amor están centrados en nuestros progenitores, el oír y comprender  que nuestros padres se van a separar, genera un quiebre en nosotros, un profundo dolor, cargado de  angustia y sufrimiento emocional, que  supera nuestra posibilidades de autodefensa, entonces quedamos en shock, casi paralizados; nuestro cuerpo trata de responder y envía  el dolor a un receptáculo que no ponga mucha resistencia, para tratar de deshacerse de él, o en cierta medida controlarlo, y resulta además que por  herencia tenemos un órgano débil  que se ubica en  la espalda baja, en los riñones, es entonces en este sitio donde se aloja todo el cuerpo del dolor que no ha podido ser procesado, en este momento tenemos ya la  formación una de memoria celular.

 

Entonces este niño a través de su vida, cada vez que sienta carencia, inseguridad, falta de dinero o cualquiera de las creencias y situaciones asociadas, a la situación primaria vivida a los 3 años y medio de edad, sentirá dispararse el  miedo recordara, asociara y el dolor en la parte baja de la espalda aparecerá nuevamente, sin saber porque; y en la medida que vivimos y  acumulemos mas miedos y sufrimientos relacionadas con este sistema de creencias inicial, las capas de memoria en el órgano irán aumentando y el cuerpo del dolor se hará mas fuerte y la intensidad de la dolencia también. Con el tiempo la carga emocional asociada al órgano o musculo se irá haciendo más fuerte y puede que empiece a guardar otras capas de dolor independientes a la de la situación inicial, hasta que la persona enferma, va al médico quien dirá, por ejemplo, que tiene cálculos en los riñones, entonces, le enviara medicinas y si el proceso sigue muy probablemente intervendrá quirúrgicamente, pero muy posiblemente, la enfermedad persistirá, hasta que la persona  haga consciencia de su emocionalidad y del dolor y sistemas de creencias asociadas a este dolor o síntoma. Es importante aclarar que puede ocurrir que la memoria celular sea guardada en muchos sitios a la vez y que el cuerpo del dolor sea repartido en varios órganos débiles, de acuerdo al impacto de la situación en la persona, del grado de dolor percibido o sufrimiento experimentado y su umbral de resistencia al dolor. Este puede ser el caso de la fibromialgia y su dolor generalizado, al que muchos especialistas dan origen emocional.

 

Las capas de información que cada persona guarda en sus memorias celulares, son diferentes y muy particulares, por eso a los consultantes no se les puede tratar de una manera estandarizada o homogenizada, cada individuo es un mundo con un sistema de creencias y patrones propios, es decir lo que es bueno y da  felicidad a unos, puede generar dolor y tristeza a otros, por lo tanto se debe  encontrar el modelo o patrón de creencias, entender validar y recordar el  momento en que ocurrió el quiebre emocional, comprender, aceptar y elaborar el dolor irresuelto, para ofrecer la posibilidad de sanación a través del perdón, entre otros. A través de las terapias, al ir quitando capas de memoria celular, sanamos el órgano débil y primero nuestro sistema emocional y espiritual, porque el cuerpo, el alma, la mente, el espíritu forman un todo indivisible donde se afectan unos a otros de manera positiva o negativa. De hecho el sufrimiento emocional puede causar dolor físico, como en el caso del “síndrome de corazón roto” que es causado por estrés afectivo muy fuerte y que en muchas ocasiones es confundido con un infarto, al producir espasmos en el musculo cardiaco, provocando a su vez una contracción dolorosa en el pecho, respiración difícil y punzadas en los brazos.

 

Para comprender de una manera más clara el concepto, analicemos algún tipo de memoria celular, como la referente a los dolores en las piernas. Las piernas nos permiten desplazarnos, avanzar, retroceder, ir de un lugar a otro, nos permiten alejarnos o acercarnos a otros, ir hacia los demás, son nuestros vectores de movilidad, lo que nos pone en relación con el mundo y los demás, el simbolismo social de la pierna es muy fuerte: nos permite el acercamiento, los encuentros , los contactos, nos permiten movernos en la vida, cuando las piernas duelen, el simbolismo o significancia es que tenemos tensiones de relación con el mundo o con alguien en particular, tenemos dificultad en avanzar o retroceder en el espacio relacional del momento. Desde la memoria celular y su simbolismo ya tenemos la base genérica, de la situación ahora debemos ir a la particularidad del individuo (valga la redundancia), debemos entender, comprender, el sistema de creencias, los acuerdos, los valores, las circunstancias propias y especificas que generaron y sustentan el bloqueo en esa persona formando el cuerpo del dolor y la consecuente memoria celular. Todo esto con el fin de  elaborar el dolor, el sufrimiento, el duelo, para validarlo, comprenderlo, soltarlo, perdonarnos. Una de las maneras  más contundentes, rápida, precisa y efectiva de lograr esto, es a través de la psicología de la energía y la psicoterapia cognoscitiva y simbólica. En síntesis la memoria celular nos indica el tipo de bloqueo y su significancia, donde buscar para encontrar el sistemas de creencias que sustentan el cuerpo del dolor, darle validez, reconocerlas las, liberarlas y lograr la sanación holística del ser (física, emocional, mental, espiritual).

 

Es importante destacar que los accidentes y la parte del cuerpo que dañan también tiene un simbolismo muy fuerte  y carga emocional, pongamos un ejemplo: el hombre que jugando futbol se golpea fuertemente la rodilla izquierda, lo que le imposibilita el caminar y desplazarse bien y fácilmente. Y el hombre empieza a decir que este es su día de mala suerte, que todas las calamidades se le juntan que justo en la mañana su esposa le pidió el divorcio, con lo que él no está de acuerdo. El simbolismo y significado arquetípico de la rodilla lo podemos resumir en que sirve para doblar, doblegarse, para ponerse de rodillas, “arrodillarse”, es la articulación de la humildad, de la flexibilidad interior, es el símbolo de la aceptación, de la rendición, sumisión y significa la capacidad de soltar de ceder en las relaciones con el otro. Entonces cuando a alguien le duele una rodilla es muy probable deducir que tiene dificultad en plegarse y aceptar una situación. El simbolismo de la lateralidad también reviste gran importancia, en mi entender confirmado a través de la práctica, la parte izquierda del cuerpo, representa la parte femenina (la madre) y sus arquetipos relacionados; la parte derecha del cuerpo, lo masculino y sus arquetipos relacionados (el padre).

 

Finalmente, solo puedo agregar que el estudio y comprensión de la memoria celular y su simbolismo, es una herramienta de gran poder en la comprensión del ser humano y su sanación integral. Y  la aplicación de este antiguo conocimiento,  en la terapéutica  representa una poderosa herramienta que arroja resultados sorprendentes en la sanación emocional y física del ser.

                                                                                                                 Martha Patricia Moreno
                                                                                                                 Psicóloga Holística