EL PERDÓN EN EL PROCESO DE CURACIÓN
UNA CUESTIÓN CENTRAL DE LA TERAPÉUTICA

 

 
Muchas personas buscan ayuda porque están sufriendo por una relación, porque se sienten agobiadas por los recuerdos dolorosos, o porque mantienen el recuerdo de abusos infantiles destructivos, ante ellos somos más los terapeutas que creemos que el perdón tiene una importancia fundamental a la hora de ayudar a los pacientes a romper con patrones de resentimiento y venganza, para encontrar su sanación y goce de vivir.

 

¿QUÉ ES EL PERDÓN? 
 
Podríamos explicar el perdón como la voluntad de renunciar a nuestro derecho al resentimiento, a los juicios negativos y a la conducta indiferente hacia la persona que nos ha herido injustamente; mientras se fomenta, hacia el agresor, las cualidades inmerecidas de compasión y generosidad. En síntesis podríamos decir que es la liberación de resentimiento hacia un ofensor y la curación de las heridas emocionales.
Es importante aclarar que el derecho al resentimiento y al juicio negativo, y por lo tanto al perdón, solo es aplicable cuando el agresor es capaz de tener responsabilidad por el mal que ha causado; es decir, es un ofensor responsable. Un ejemplo de este aspecto es cuando un niño, pequeño, un bebe, nos agrede o nos rompe un jarrón no es responsable por lo que hace, no tiene culpa, cuando un conductor nos choca por detrás y nosotros lo enfrentamos y nos dice que perdió los frenos, y nosotros le replicamos pero porque no le hace mantenimiento y el responde que el carro lo acaba de alquilar, aquí es muy posible que nos quedemos sin argumentos y veamos al conductor sin culpa o sin responsabilidad sobre el hecho.

 

PERDÓN Vrs TOLERANCIA 

 

La tolerancia implica un cierto autoengaño, en el que aceptamos sin protestar interior, ni exteriormente un comportamiento inaceptable hacia uno (puede que el miedo nos impulse a aceptar que todo está bien). La tolerancia no es compatible con el amor propio, ni con la dignidad propia del ser. Un ejemplo claro de tolerancia es la esposa maltratada físicamente que es agredida una y otra vez por su compañero y cuando se le impulsa a tomar acción, dice no importa pues ya lo perdonó.

 

PERDÓN Vrs ACEPTACIÓN

 

La aceptación implica que no hay más caminos, es como una especie de resignación, es lo que me toca, no tengo más acción, ni más salida; es una agresión pasiva a uno mismo. Implica también que no soy valiosa(o), que no merezco y no tengo más opciones y normalmente encubre falta de propia estima. Un ejemplo de esta situación puede ser un jefe maltratador, que humilla a su empleado y cuando se le impulsa al trabajador a tomar acción responde que no le interesa, que ya lo acepto, que son los gajes de su oficio, que el suyo es un buen trabajo, que todo no es malo.

 

PERDÓN Vrs ARROGANCIA O MAL USO DEL PODER 

 

El perdón es ofrecer un regalo a mi mismo y a la otra persona, entonces se debe ofrecer desde una postura de respeto, si el perdón nos es otorgado, sin haberlo pedido, por personas que creen estar en posesión de la verdad moral y que están dispuestas "a aceptarnos con todos nuestros pecados", sin duda existe el peligro de que el "perdonador" se sitúen en un plano de superioridad, esperando que los otros, "los que obran mal" lleguen a darse cuenta del error que están cometiendo. Un claro ejemplo de esta situación es el de la señora que posa de muy piadosa, y reparte perdones y aceptaciones no pedidas; es la posición de tu estas mal, yo soy mejor y más digna, pero te ofrezco mi perdón a pesar de… entonces soy superior. Esta posición es conocida como pseudo-perdón: es la situación en la que el perdón se emplea para mantener u obtener poder. El pseudo-perdón también es usado por personas que se sienten obligadas a perdonar por miedo o deber. Como el caso de una pareja que pertenece a una comunidad religiosa, donde todos se conocen, son amigos y comparten espacios sociales. El anteriormente "fiel" esposo decide dejar a su esposa, porque mantiene una relación con otra mujer. Entonces sus amigos de la comunidad lo rechazan, no lo invitan a sus reuniones, lo censuran y el esposo se siente rechazado y moralmente afectado, el decide volver a su casa por la presión, la esposa esta muy ofendida pero considera que es su "deber" perdonar y recibirlo "como si nada" en su hogar; pero ella sigue emocionalmente afectada, dolida, resentida y sin perdonar, entonces como resultado de esta conmoción emocional la vida intima y relaciones maritales de la pareja se ven seriamente afectadas.

 

¿COMO RESPONDEMOS ANTE UNA AGRESIÓN? 

 

Normalmente hay cuatro respuestas básicas, en las personas, que sienten que su amor o confianza ha sido traicionada:

Rabia y furia incontrolable
Vergüenza: acusándose a si mismos de no ser merecedores de amor.
Exceso de control: en relaciones interpersonales, de todo tipo, tratando de minimizar el posible daño.
Caos: se asume que es poco lo que se puede hacer para impedir que se les vuelvan a herir.

En síntesis son dos continuos: de la ira a la vergüenza y del control al caos, moviéndose, en grados entre estas 2 polaridades.

 

¿POR QUÉ PERDONAR? 

 

Esencialmente por un interés personal, aunque también hay connotaciones culturales, éticas, morales y religiosas. El perdonar tiene un efecto altamente positivo sobre el bienestar psicológico y por lo tanto físico del individuo. El perdón no esta enfocado sobre el ofensor, sino sobre la persona agredida, que para perdonar se dá cuenta que el odio es autodestructivo, puesto que el resentimiento y la amargura provoca un gran daño en el individuo desde la parte psíquica hasta su parte física.

Provocando enfermedades como el cáncer, las ulceras, etc. A la vez que interfiere en las relaciones interpersonales y por ende en la felicidad, del individuo.

La gran ventaja del perdón es que nos vemos libres de ser el objeto de las acciones de otras personas, el perdón nos permite retomar el control sobre nosotros mismos, sobre nuestras decisiones, nos da autonomía sobre nuestros sentimientos, nos devuelve la libertad de sentimientos y de expresión. Nos devuelve nuestra autoestima.

 

¿CÓMO PODEMOS PERDONAR? MOVIENDONOS HACIA EL PERDÓN

 

El Perdón es considerado como una elección que implica una decisión activa, aunque existen variaciones en lo referente al momento del proceso en que la persona toma la decisión. El perdón no implica necesariamente ninguna acción por parte del ofensor; pues es más una intervención en salud psicológica para la persona.

- Para perdonar pasamos por varias fases o estaciones:

a. Fase de descubrimiento: Tras examinar las defensas (Ej. Negación de la situación que haya tenido lugar, olvido de la agresión). La persona adquiere consciencia de que le han hecho daño y que esto lo ha impactado emocionalmente y esto lo ha manifestado de diferentes maneras con ira, tristeza, vergüenza, a través de dolores en su cuerpo, etc. También revisa el tiempo que gastó sumida en el dolor, el impacto sobre su vida y sus relaciones interpersonales, como era antes y como es ahora después del suceso.

b. Fase de toma de decisiones: En este momento la persona es consciente de que su respuesta y manera de protegerse no funciona, no le aporta felicidad, ni paz. Por ejemplo señora que sufrió abuso sexual en su niñez y entonces de adulta no cree en las personas, rechaza a los hombres, sus relaciones son frías y distantes, llega un momento de profunda infelicidad y decide buscar ayuda, para lograr la sanación y cerrar sus heridas, entonces empieza a considerar el perdón como alternativa y decide si se compromete o no. La persona decide soltar el odio y el dolor.

c. Fase de trabajo: La persona empieza a considerar el punto de vista del agresor (fue un niño maltratado, abandonado) empieza a ver los aspectos vulnerables del agresor, ya no es un monstruo inhumano, sino un ser profundamente desdichado, entonces el paciente empieza a sentir compasión por el agresor. A su vez el paciente se compromete a "No pasar su dolor a otros" incluso al agresor. Los otros no son culpables ni responsables de su dolor, no generaliza. Es posible que una mujer agredida en su niñez, pueda pensar de adulta: todos los hombres, los seres humanos, los adultos son poco confiables, no puedo dejarlos acercarse. También en la fase de trabajo nos damos cuenta de que cometemos errores y que hemos agredido a otros y que hemos sido perdonados también; entonces perdonamos para ser merecedores del perdón. El perdón es por tanto una decisión basada en una voluntad moral de absolver el dolor.

d. Fase de profundización: La persona empieza a encontrar significado y quizá un nuevo propósito como resultado de su sufrimiento y del proceso de perdón; percibe una cierta liberación y se siente menos sola y vulnerable, hay sanación y abandono de las conductas defensivas, de temor o vergüenza y por lo tanto un reintegro a una vida de relaciones más sanas y felices.

 
EL AUTOPERDÓN FACTOR CENTRAL DE LA RECUPERACIÓN

 

Hacer frente a la injusticia provoca a menudo una pérdida de confianza o una disminución de la autoestima. Antes de lograr cualquier cambio en el corazón, ya sea un resentimiento trascendente o un duelo, o el abandono de la búsqueda de venganza; las personas deben recuperar o desarrollar la suficiente confianza en si mismos. Se habla mucho de ofrecer empatía, pero a veces se deja de lado o se le presta poca atención a la necesidad de empatía de la victima. Una relación terapéutica empática en que la persona pueda afrontar cualquier sensación de vergüenza por haber sido engañada o por haber permitido un comportamiento erróneo, es decir un ofrecimiento de perdón hacia uno mismo y poder compartir la aflicción y la ira por las acciones del otro, tiene en mi opinión una importancia fundamental en el proceso de perdón y curación. En el trabajo con personas que han sufrido un trauma muy importante a menudo se observa una sensación de autoinculpación, en ocasiones dada a la falta de autoestima. Un ejemplo claro de esta situación es cuando adultos que han padecido abuso infantil conservan la sensación de que podrían haber actuado de forma diferente, (debí habérselo dicho a mi madre, debí gritar, debí defenderme, merecía lo que me sucedió, fue culpa mía). Normalmente el paciente presenta incapacidad para dejar de culparse a si mismo y el auto-perdón se logra con el trabajo terapéutico. Las personas tienen la necesidad de perdonarse a si mismas a nivel emocional por los "si yo hubiera" y los efectos de la amargura y los lamentos producidos en sus vidas.

 
RESULTADOS DEL PERDÓN: DESPUÉS DEL PERDÓN 

 

El perdón puede ofrecer una abrumadora sensación de paz. La aplicación de los principios del perdón y la reconciliación en las relaciones, en la vida personal y profesional, es muy importante, pues en mi opinión abre a la persona a la felicidad, a una salud mejor, a una vida más plena, disminuye la depresión y disipa la ira permitiendo una mejor comunicación. Por lo tanto para perdonar no es necesario el arrepentimiento del agresor, perdonar es una decisión personal, un movimiento hacia la vida, a ser feliz, no necesito de la acción del otro, del movimiento del otro, no obstante el perdón puede conducir al arrepentimiento. Perdonar no significa ignorar las malas acciones de los otros, ni tampoco tolerarlas, consiste en oportunidad de cambiar mi sentir, de la liberación. Hay que tener en cuenta, que perdonar puede ser muy doloroso, pues significa recordar y eso a menudo implica volver a experimentar el dolor asociado con el pasado. Esto es como limpiar una herida y drenarla, si la herida no se limpia, puede parecer que ha sanado, pero solo es una sanación superficial y por dentro esta llena de materia, esta infectada y pudre todo el órgano, afectando todo el sistema, todo el cuerpo. Solo cuando se va al interior a la raíz, a lo oculto, solo entonces empieza el proceso de perdón y el desbloqueo de la vida del paciente. El perdón ofrece la libertad y una calidad de vida que no puede conseguirse mientras sigamos aferrados a la ira y la amargura, no acceder a la libertad que aporta el perdón puede significar la diferencia entre llevar una vida rica de consciencia o tener siempre la sensación de que nos falta algo. Quizá haya llegado el momento de que todos nosotros comencemos a desmantelar nuestros muros defensivos de rabia, odio y falta de conocimiento. Tenemos mucho que ganar si convertimos el perdón en un objetivo de todo lo que hacemos, en lugar de aferrarnos a nuestras heridas de forma malsana.

 

TELMEX - Junio de 2009                                                                                   Martha Patricia Moreno
Magazín de la mañana                                                                                       Psicóloga Holística