LA ESCUCHA EMPÁTICA 

 “OTRA MANERA IGUALMENTE IMPORTANTE DE MEJORAR NUESTRAS
RELACIONES INTERPERSONALES ES LA CAPACIDAD DE HACERNOS CARGO DEL OTRO, ANTES DE QUE ESTE LO PIDA,
ESTO LO LOGRAMOS ESCUCHANDO LAS INQUIETUDES DEL OTRO Y HACIÉNDOLAS NUESTRAS,
DE ESTA MANERA PODEMOS EVITARLE A LA OTRA PERSONA LA NECESIDAD DE PEDIR.
  EL QUE PIDE YA HIZO EL JUICIO DE QUE ALGO FALTABA,
DE QUE EXISTE UNA INSATISFACCIÓN QUE REQUIERE SER SATISFECHA.
EN TODA RELACIÓN BASADA EN EL CUIDADO DEL OTRO Y SU SATISFACCIÓN,
EL MOMENTO DE LA PETICIÓN IMPLICA QUE LLEGAMOS TARDE,
QUE EL OTRO YA ALCANZÓ EL PUNTO DE INSATISFACCIÓN”


 TOMADO DE COUCHING ONTOLÓGICO PERSONAL
E-ICONEX INTERNACION
AL


LOS TRES MONOS SABIOS
En primera instancia son una representación de nuestra mente que no descansa nunca, la cual es como un mono que se mueve siempre para un lado y para el otro. El primero nos enseña a hablar y criticar menos, por eso se pone la mano en la boca para cuidar lo que dice. El segundo nos enseña a no escuchar tantas cosas malas que nos rodean, como chismes y noticias negativas: como fracasos, desastres, muertos, accidentes… Las cosas positivas y espirituales no son noticia en este mundo ni sirven para vender periódicos.  Así, que lo mejor es poner un filtro en nuestros oídos para escuchar las cosas positivas y no las negativas. El tercer mono nos pide que nos tapemos los ojos, quiere que observemos hacia nuestro interior primero, que miremos lo bueno  de  las cosas y nos tapemos los ojos a los cosas que no nos van a aportar nada. Así pues, recuerda los tres monos que nos enseñan las cualidades espirituales: no critiques, no veas, ni escuches  las cosas negativas.

Tomado de www.yalosabes.com/los-tres-monos-sabios.html


 

Observando la cotidianidad de las relaciones entre las personas, he notado el abrumador predominio de la avaricia en las comunicaciones de todo tipo, incluso en un grado más alto, cuando las relaciones son más cercanas, como con nuestra pareja, ¿qué paradoja verdad?  Solo queremos para nosotros mismos todo y en todo momento, toda la atención, toda la escucha, todo el tiempo y todas las palabras, porque es más importante hablar que escuchar, nos hemos creído el cuento que escuchar es pasivo y hablar activo (¿recuerdan la profesora de español de la primaria?) y por extrapolación el que habla es más importante y  entonces no queremos desempeñar el rol de “escuchantes” y además si tenemos que escuchar entonces que sea a nosotros mismos, en nuestro propio monologo y es entonces cuando entramos en desencuentros y soledades acompañadas.

Es más, en nuestro afán, no escuchamos al “otro” verdadera, efectiva y afectivamente, y nos encontramos en muchas ocasiones (así parezca chistoso) como los dos chiflados (recuerdan los dos chiflados, aquel programa de la TV, hace años?) hablando cada uno de temas diferentes como si sostuvieran una gran conversación. Y en el mejor de los casos, cuando escuchamos a “ese otro” no lo hacemos en su totalidad o integralidad (alma, cuerpo, mente) sino que nos enfocamos en la literalidad de las palabras sin esforzarnos mucho, total que necesidad tengo de entender lo que realmente me quiere decir ese otro, si realmente lo único que “yo”  quiero es ser escuchado, es hablar…

Leer las frases con que inicio estas reflexiones, me hizo recordar al famoso psicólogo Rogers (algo olvidado por mí con el pasar tiempo) y el gusto que su humanismo despertaba en mí, cuando era una estudiante de psicología joven. Y me doy cuenta que tal vez lo quise olvidar y que mi desapego por algo que en su momento me pareció tan importante se debió, tal vez, a lo tan manoseado y poco entendido de su concepto de empatía y sobre todo a las explicaciones que se generaron con el pasar del tiempo, de cómo vivenciar esa empatía, de  todos los manuales y explicaciones, ponte en los zapatos del otro… cuando hables asume la forma corporal del otro… asiente con la cabeza…. Y una frase al final de la oración, para que el vea que le escuchas… siempre pregunta… mirarle a los ojos… asiente… y vuelve a sentir, ah! y pon cara de interés, en fin cantidad de técnicas, frases de cajón sin alma, modismos y hasta casi principios mágicos que te permitirán ser aceptado, amado, buen conversador y acaparar la atención y admiración “del otro”; pero muchas de están técnicas y pasos resultan fríos, sin alma, yo creo que allí no está la verdadera empatía o que tal vez a fuerza de simplificarla, la hemos distorsionado.

Desde mi punto de vista, la  empatía es escuchar desde el corazón, es hacerte cargo del otro sin que el pida y sin ningún interés manipulativo de mi parte, solo escuchar para entender realmente, conectar con su dolor (y si dolor y no sufrimiento del alma, porque el alma realmente duele) escuchar y escuchar todo su ser, a través de sus palabras, de su cuerpo, escuchar su verdad, sin querer lucirme, sin tener protagonismo, sin intentar validar mi opinión, sin que el ego tome el poder, sin que mi supuesta  sapiencia y erudición (ego y más ego) sobresalga sobre el sentir del “otro”, solo querer escuchar y descubrir su ser en cada palabra, es escuchar corazón a corazón, para esto no creo que haya pasos, ni técnicas como sonríe… mira directamente a los ojos… asiente…. Lleva tu cuerpo hacia el otro… inclínate un poco, un poco más, porque repito suele ser postizo, y lo sentimos,  lo percibimos y nos inhibimos, porque sentimos que no hay honor en esto.

Una escucha total y verdaderamente empática te lleva a esas modificaciones físicas-corporales y de voz sin esfuerzo, sin pensarlas, ni premeditarlas, y es entonces cuando el “Otro” que finalmente eres tú mismo, se abre como una flor y la verdad aparece tan clara y perfecta para ambos, siendo el acto de hablar, entonces, sanador, posibilitador y reconfortante para ambos. Esta es tal vez la alquimia de esos seres especiales y dulces, tal vez  la de esa fonoaudióloga donde llevas a tu hijo y el solo hecho de estar con ella hace que ya tu chico  (incluso tu) se siente mejor; es la esencia de esa anciana bondadosa, que te encuentras en el parque y sin saber porque terminas contándole tu vida y Oh! Horror llorando en la vía pública; el de ese médico de familia (normalmente, no el de los 15 minutos de la Eps) al que ibas por el dolor de cabeza y la infección de riñones y de pronto terminas hablándole de tu soledad, de lo poco escuchada que te sientes, del marido, de los hijos y hasta de tus sueños y al poco rato sientes que la cabeza está más liviana y que la infección de los riñones no es tan terrible como pensabas. 

Es la acción terapéutica, la alquimia del amor… El amor todo lo puede, el amor es desinteresado, el amor es… recuerdas ese texto que nos parecía tan cursi en la adolescencia y que venía ya impreso en algunas tarjetas para fechas especiales, resulta que con los años  me he dado cuenta que es verdad, ¡increíble! Es verdad, ES VERDAD…  Y es entonces  a este estado de cosas que quisiera llegar, en esto trabajo todos los días, es mi anhelo y cuando ese “otro” ser humano, que es mi paciente, ese otro yo, ese pedacito de mi esencia, esta frente a mí, quiero, deseo y puedo escucharlo desde mi corazón y no desde mis oídos y alquimia, lo escucho, magia lo veo.

Y por último, termino donde empiezo, en las frases de inicio que considero unas afirmaciones poderosísimas por su verdad y profundidad representada en la delicadeza y el cuidado de nuestros “otros yo” que son nuestra pareja, los hijos, nuestros padres, nuestros amigos, el jefe, los compañeros de trabajo y todos los seres que forman parte de nuestro entorno, creo que la práctica de esta empatía holística, integral y totalizadora permitiría acabar con muchos de nuestros conflictos y dejaríamos de sentir: es que el no me entiende, no me comprende, no me escucha, no sabe quién soy yo.

Pero es que practicar esta premisa encierra cambiar visiones, romper paradigmas, poniendo limites a un ego que posiblemente nos  dice primero yo, segundo yo, tercero yo y si queda para mí también, implica escuchar más y hablar menos: tal vez, en alguna ocasión habrás estado con alguien que habla, habla, habla, y habla y se termina el desencuentro y solo alcanzaste a decir dos palabras y sonreír ¿ y recuerdas cuando pregunta algo y ella misma se responde? como te sentiste cuando se acabó el momento , con que sentimientos te fuiste? tal vez vacío, tristeza? querías volver a reunirte con esa persona? Recuerdas? Entonces ejercita tu verdadera y propia empatía y date una mirada a ti  mismo y como te  comunicas con los demás, los estas escuchando realmente? Por ahora no tengo más que decir hable ya mucho….. un gran silencio para poder escucharte.  

                                                                                                     Martha Patricia Moreno

                                                                                                     Psicóloga Holística 

 

 A MANERA DE CONCLUSIONES:

 

 1. “Cada vez que ponemos en duda la capacidad del otro, cada vez que nos sentimos superiores al otro, cada vez que nos olvidamos que somos solo un observador dentro de los múltiples observadores existentes, cada una de estas veces estamos restringiendo cruelmente nuestra escucha, porque cada una de estas veces, solo nos estamos escuchando a nosotros mismos”. 

2. “El gran arquitecto del universo hizo al hombre con dos orejas y una boca; para que escuche el doble de lo que habla”.  (Proverbio chino).

3. “El corazón tiene sus razones que la razón no comprende”. (Pascal) 

4. “Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento”. (Proverbio italiano)

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