Es un proceso terapéutico que permite la identificación, comprensión y reestructuración de los conceptos disfuncionales de uno mismo y de los demás. La terapia cognoscitiva permite identificar, comprender y desactivar los patrones conductuales no adaptativos, los diálogos internos y pensamientos no posibilitadores.

El sistema de conceptos y creencias forman esquemas mentales, que muchas veces, son el resultado de la cultura, la educación y las estrategias cognitivas o pasos mentales que las personas realizan secuencial y lógicamente para la resolución de un problema.

Los esquemas mentales limitantes, impiden el desarrollo totalizador y feliz de las personas; estos esquemas están sustentados en percepciones negativas de uno mismo, del mundo circundante y la expectativa de un futuro poco promisorio. Estos esquemas mentales limitantes pueden llevar a la persona al desarrollo de trastornos mentales.

Podemos identificar como esquemas mentales limitantes: las creencias irracionales, las atribuciones falsas, las auto instrucciones negativas, las bajas expectativas, y esquemas desadaptativos tempranos; que vienen determinados por los comportamientos aprendidos desde niños, que se van almacenando en el inconsciente o mente reactiva, a lo largo de nuestra vida y reaparecen en situaciones específicas que los activan.  

Normalmente los esquemas mentales limitantes o no posibilitadores  internalizados fueron proporcionados por los padres, profesores o figuras de autoridad durante la infancia.

Mediante la intervención cognoscitiva los esquemas mentales limitantes pueden ser cambiados por pensamientos y diálogos mentales posibilitadores que permiten un cambio sorprendente en la vida de las personas, debido a que “lo que uno piensa conduce lo que uno hace y siente”.

Al comprender los archivos mentales que dirigen nuestra vida, hacemos conciencia donde antes no la había, es decir “luz en la oscuridad”, para luego poder sanar a través de la reinterpretación de los eventos, la empatía, el perdón y el reordenamiento de creencias  y emociones asociadas mediante la reconexión con nuestro niño@ interior.

Es así entonces, como la intervención cognoscitiva se constituye en una experiencia altamente liberadora y sorprendente sanadora para el ser.